CUANDO UNA MAESTRA SE QUIEBRA, SE QUIEBRA UN TROZO DE HUMANIDAD
Hace ya varias semanas que los pasillos de las escuelas infantiles gritan en silencio.
Las aulas vacías no son descanso, son un síntoma.
Porque una huelga docente no nace del capricho, nace del agotamiento de quien lleva años poniendo el cuerpo sin que el sistema educativo y la sociedad como un todo le devuelvan ni la mitad del cuidado.
Hablamos del bienestar docente como si fuera un lujo, cuando en realidad es la única garantía de que la educación siga teniendo alma.
No hay pedagogía que florezca en tierra quemada.
No hay vínculo educativo que resista sin una raíz sana y bien anclada.
Y ahora mismo, las raíces están secas, en una tierra sin nutrientes desde hace tiempo porque toda la comunidad dio por hecho que era posible asumir todas las tareas de cuidados más todas las tareas de aprendizaje más todas las tareas administrativas, y además con buena cara.
Docentes que cargan mochilas ajenas, aulas masificadas, burocracia que asfixia, salud mental al límite, y una precariedad que normaliza el desgaste como si enseñar tuviese que costar por defecto.
La huelga no es solo protesta.
Es un grito de auxilio colectivo.
Es el cuerpo docente diciendo “así no puedo, así no podemos, así no queremos”.
Porque para cuidar hay que estar cuidadas.
Porque para educar hay que estar enteras.
Y ahora mismo, hay demasiadas maestras rotas, sosteniendo en el aula los servicios mínimos para que la huelga siga adelante, dando lecciones de entereza cada mañana.
Hoy más que nunca: pongamos el bienestar docente en el centro del debate.
No como una reivindicación menor, sino como la urgencia política y humana que es.
Cuando una maestra se quiebra, se quiebra también un trozo de humanidad.
Cuidemos a quienes cuidan.
Sostengamos a quienes sostienen.
Que el cansancio no apague la vocación.
A todas y a cada una de vosotras, estéis donde estéis, haciendo lo que consideráis correcto en las manifestaciones, en el aula, mandamos un abrazo sentido y nuestros profundos respetos por el movimiento iniciado y mantenido.
Con cariño,
Fernanda