Foto El tiempo de los niños

El tiempo de los niños, de las niñas

El momento social que atravesamos parece que nos empuja a un ritmo frenético, vertiginoso, en el que se sucede un momento tras otro, sin apenas darnos cuenta. Y, así, cuando nos paramos un instante vemos (con inquietud, a veces) que ya ha pasado un mes, una estación, un año… Como adultos, tenemos la extraña sensación de llegar tarde a todas partes, de faltarnos tiempo para casi todo… ¿para vivir, quizá?

En medio de este torbellino, los niños intentan encontrar un lugar, su lugar. No es nada fácil: cuando se sientan, queremos que caminen, cuando caminan, que corran, cuando ya corren, que trepen… que se pongan los zapatos solos, que contengan sus emociones, que se tomen el desayuno deprisa, que no “molesten” demasiado… ¿Qué tiempo les queda a los niños, a las niñas, para, simplemente, ser quienes son? Detenerse mirando una mariquita, encontrar formas en las nubes, probar a abrocharse un abrigo, disfrutar en los brazos de papá, escuchar un cuento con mamá… Es urgente proteger el tiempo de los niños; un tiempo precioso, de grandes conquistas, único y valioso en sí mismo que se marcha para no volver. El momento de descubrirse a uno mismo, de mirar el mundo con sorpresa, de encontrarse con el otro en esta maravillosa aventura que es vivir.

Busquemos oportunidades, espacios, en los que los niños puedan dedicarse a la tarea de ser ellos mismos, a jugar, a tomarse el tiempo que reclama la vida para sus procesos; protejamos la inocencia y la magia de la niñez. Y aprovechemos la ocasión para mirar la vida con ojos de infancia, disfrutando de lo que sucede, olvidando la prisa de lo que vendrá y descubriendo el mundo, de nuevo, cada día.

Nuria Comonte.