¿POR QUÉ MIENTEN LOS NIÑOS?

Muchas maestras y familias se preocupan cuando un niño o niña dice alguna mentira. Saltan alarmas internas de todo tipo y la sensación de “me están engañando” tiñe nuestra percepción y nuestras acciones ante este tipo de situación.

Pero quizás sea importante empezar por aclarar qué es una mentira. Según la RAE, la mentira es una “expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa”. Es decir, para que haya mentira, debe haber una consciencia clara de lo que uno sabe, cree o piensa, y una intención o voluntad de decir algo que es contrario a ello.

Entendida así, la mentira como tal no existe en niños pequeños, que aún están desarrollando todas sus funciones cognitivas y racionales, también el lenguaje, al menos hasta los 6-7 años. Si, puede ocurrir que una criatura diga algo que “no es verdad” según nuestros parámetros, pero eso no significa que haya un intento de engañarnos.

De hecho, el Dr, Matthew Rouse, PhD, psicólogo clínico del Child Mind Institute, dice que una de las principales razones por las que los niños mienten, al menos al inicio, es porque quieren experimentar ese nuevo comportamiento que han descubierto, para ver qué pasa, cómo reaccionamos, qué consecuencias le trae, etc. Al igual que experimentan con coger y lanzar cosas al suelo cuando son aún bebés, también realizan todo tipo de pruebas con comportamientos y relaciones sociales para ver los efectos en su entorno.

Veamos qué otros motivos pueden llevar las niñas y niños a decir una mentira.

¿QUÉ LLEVA UN NIÑO A MENTIR?

Además de ese anhelo por experimentar, hay otras razones que pueden llevar a que digan alguna mentira:

  1. Por miedo: ante cualquier siutación que sientan como amenazadora, podrán inventar algo que suponen les va a proteger o evitar un castigo o que los adultos se enfaden. Por ejemplo, si  han roto un objeto especial, o han cogido algo que no deberían, y temen que les caiga alguna represália,
  2. Para sentirse especiales: si tienen una baja auto-estima, pueden exagerar o inventar situaciones que no han ocurrido para sentirse vistos y reconocidos por sus iguales o por los adultos de referencia. Por ejemplo, contar aventuras emocionantes para decir lo que han hecho en verano, cuando en realidad se han quedado en casa.
  3. Para obtener aprobación: tambén en criaturas que se sienten inseguras, es frecuente inventar hechos o acciones para pertenecer al grupo, para evitar sentirse diferentes o excluídos. Un ejemplo sería decir que ha visto determinada película que todos han visto para no desentonar, o decir que le gusta algo que verdaderamente no conoce o no le gusta.
  4. Para complacer: parecido a la situación anterior, pero en este caso es ajustar la opinión según lo que el niño cree que el otro quiere oír. Como callarse cuando se siente incómodo ante algo, o decir que está bien en ese juego o en ese lugar para que el otro esté feliz.
  5. Porque están hablando sin pensar: según la Dra. Carol Brady, PhD, psicóloga clínica, muchos niños diagnosticados con TDAH tienden a hablar de manera impulsiva, antes de pensar. Eso hace que digan cosas que no se corresponden con la realidad, pero ni siquiera con conscientes de ello.

¿QUÉ PODEMOS HACER LOS ADULTOS ANTE LA MENTIRA?

Empecemos por lo que NO debemos hacer ante una situación así: confrontar a la niña, al niño. En gran medida, la mentira cumple una función de protección interna ante personas o eventos que consideran amenazantes por algún motivo. En vez de poner el foco en el comportamiento, miremos qué puede estar pasando para que nos mientan, qué sentimientos están surgiendo en esa criatura para que utilice ese recurso en la relación. El comportamiento es sólo la punta del iceberg, y jamás tiene la información realmente importante sobre lo que está ocurriendo.

Cuando sospechemos que nos están contando algo exagerado para sentirse más especiales, podemos hacer un reflejo diciendo “eso que me estás contando parece un cuento fantástico” o “una aventura genial”, diferenciando de los hechos reales pero sin confrontarle directamente afirmando que es una mentira.

En casos de que la mentira haya sido más grave, generando consecuencias para otras personas, después de conversar internamente a nivel familiar se puede incluir al niño o niña en buscar una solución para lo ocurrido, como hablar con esas terceras personas en directo o por escrito. Es importante, cuando se acercan a la pre-adolescencia, que asuman las consecuencias de haber causado daño, pero acompañados y sostenidos por su familia, jamás en modo castigo ni exponiéndoles.

Si partimos de que la mentira surge de un miedo (a no ser aceptado, a no ser reconocido, a dejar de pertenecer, a recibir una regañina), lo más importante que podemos hacer es que se sientan seguros en ese momento. Transmitir que seguimos queriéndoles aunque hagan o digan algo que nos pueda disgustar ayuda a que se animen a decirnos la verdad, o lo que están sintiendo de manera más auténtica. Siempre que mejoremos el entorno y la comunicación, la relación se verá beneficiada y las criaturas no sentirán tanta necesidad de mentir.

Texto: Fernanda Bocco

Imagen: autor desconocido

 

 



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