¿Por qué nos cuesta poner límites?
Hoy día podríamos distinguir dos posturas fundamentales alrededor de los límites. Una, muy extendida, que cree que son un obstáculo para el crecimiento autónomo y que lo mejor es “dejar que han lo que quieran y necesiten” y que ya se regularán solos. Otra que opina que constituyen una medida demasiado permisiva y poco eficaz. Creo que ambos desconocen el alcance de un aspecto tan sensible como este y, sobre todo, chocan contra las dificultades que suelen aparecer al ofrecerlos.
Entre uno y otro punto de vista estamos la gran mayoría de las docentes, que si bien entendemos la importancia de los límites, muchas veces nos encontramos sin herramientas para abordarlos o sostenerlos. Veamos varias razones que pueden explicarlo:
– Ratios excesivas: empecemos por el principio. No es lo mismo poner límites en un aula con 25 niños que en un pequeño grupo con 10. La complejidad aumenta y el reto también. Siendo así, y conociendo el impacto que tienen los límites en todos los aspectos del desarrollo humano, debemos encontrar lo que sí está disponible e intentar priorizar. Cualquier pequeño cambio que podamos hacer tendrá un gran impacto en el día a día de nuestra aula.
– Escasa formación específica: se habla mucho de ello, pero se cuenta poco sobre cómo se ofrecen.
– Nuestra propia historia de vida: hemos crecido en una educación autoritaria y castigadora y ahora, como adultas conscientes de sus consecuencias, sabemos que no queremos ofrecer lo mismo a nuestros alumnos. Queremos hacer algo diferente, pero nos faltan los recursos para ello.
– Dificultad para acompañar emociones: es un secreto a voces. La mayor parte de las ocasiones evitamos el límite porque queremos evitar acompañar la emoción de la que vienen acompañada: enfado, frustración, tristeza.
– Falta de recursos de auto-regulación: solemos acercanos a los límites con la misma energía que un castigo, porque solemos vivir a un par de gotas de desbordarnos. Nos falta cultivar prácticas que contribuyan a nuestra regulación emocional.
De esto, en parte, hablaremos en el webinar que hemos preparado para el próximo 29 de mayo ¿Por qué tus alumnos no te hacen caso? Cómo poner límites con firmeza y conexión. Es online, gratuito, y puedes apuntarte aquí.
Para terminar, me gustaría añadir que los límites son un aspecto esencial para el desarrollo saludable de niños y niñas, estando vinculado a todas las áreas de su crecimiento: emocional, social, cognitivo, físico y afectivo. Desarrollar capacidad para poner límites contribuirá, sin duda, no solo a un despliegue de todo el potencial de nuestros alumnos/as sino que permitirá que el clima de nuestra aula sea de mayor calma, armonía y bienestar para todos.