pedagogía activa

POR UNA PEDAGOGÍA DE LA PEQUEÑEZ Y LA LENTITUD

Esta circunstancia que estamos atravesando (o quizá nos atraviese a nosotros…), ha puesto de relieve la importancia de aquello que dábamos por supuesto, pero que resultó no serlo tanto: el contacto despreocupado, el abrazo cálido, el encuentro alegre… Hoy, solo podemos recuperarlo a través de pequeños gestos, casi invisibles, pero cargados de significado y valor: el tiempo que les ofrecemos a nuestros alumnos para sus conquistas diarias, el material que encontramos para ese niño al que le encantan los animales, la mirada amplia y generosa en la que caben los miedos y enfados de aquella niña. Lo de antes, lo de siempre, pero con mayor trascendencia, peso, relevancia.

Nos hemos visto limitados, impedidos, en muchas, quizá demasiadas, cosas, pero “hagamos del obstáculo, palanca” (en palabras de José M.a Toro) y busquemos, encontremos, aquello que SÍ está en nuestra mano ofrecer.

Llevemos a las aulas, tanto como nos sea posible, una pedagogía de lo pequeño, lo sencillo, lo simple… aquella que nos recuerda qué nos hace ser quien somos, más allá de la aceleración cotidiana y del ruido de las pantallas. La Vida, con mayúscula, no entiende de ello; va de otra cosa, sucede en otro lugar.

Descubrámoslo de la mano de los niños y niñas y recuperemos ese “tiempo sin tiempo” en el que quizá, con suerte, pudimos sumergirnos durante los pasados meses, aunque solo fuera algunos instantes. Liberémonos, ellos y nosotros, de nuestro ritmo vertiginoso y volvamos la vista hacia lo esencial: el cuidado, la ternura, el encuentro. La infancia, la humanidad, lo necesita, lo necesitamos.

www.lasemillavioleta.es

Texto: Nuria Comonte.
Imagen: Autor desconocido.



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