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CÓMO LA PRESENCIA DEL ADULTO INFLUYE EN EL DESARROLLO DE LA INFANCIA

Llevamos bastante tiempo hablando sobre la presencia, la escucha, y la co-regulación, aspectos que tienen estrecha relación en cómo la actitud del adulto con relación a las criaturas, desde que nacen hasta que llegan a la adultez, influye en su desarrollo psíquico y neurológico. No nos cansaremos de insistir sobre estos aspectos, porque en el ruido y agitación del mundo externo, es fácil que le quitemos importancia a aspectos “sencillos”, sin grandes métodos, y que sin embargo establecen los esquemas cerebrales básicos en los que se apoyará nuestro devenir como seres humanos.

Andamos tan despistados con el día a día que no conseguimos ni siquiera entender cómo se concreta esto de estar presente. Nuestra mente se entretiene tanto con planificar, organizar, prever, recordar, suponer, esperar, controlar, y un largo etcétera, que no queda mucho espacio vacío para sencillamente estar, ser, en el presente. Nos cuesta estar, de verdad, con el otro; me arriesgo a decir que con nosotras mismas incluso.

¿QUÉ ES ESTAR PRESENTES?

Estar presente, en breves palabras, es estar abiertas y a la escucha de lo que está sucediendo ahora mismo, en este instante. Lo que sucede en mi interior (¿qué estoy sintiendo?, ¿cuales son mis pensamientos? ¿consigo reconocer y atender mis necesidades?), y lo que sucede en mi entorno relacional (podríamos aplicar las mismas preguntas de antes respecto a los demás). Estar presentes, por lo tanto, es estar en conexión, en intimidad, con una misma y con el otro.

Una manera de poner en práctica esta actitud es poner el foco en la observación atenta. Cuando estamos haciendo una mirada consciente, estamos habitando nuestro cuerpo de manera integrada y todas nuestras células están presentes en aquello que observamos. Por eso la presencia plena del adulto es integradora también para la criatura, ya que la introduce en un circuito neurológico de seguridad y bienestar que el propio adulto está experimentando. Esta es la base de la co-regulación que mencionaba más arriba.

¿CÓMO INFLUYE EXACTAMENTE?

Carlos Pitillas* habla de que una de las condiciones básicas para desarrollar un apego seguro es que haya un adulto presente, disponible, y que se deje impactar por lo que el bebé, el niño, trae al encuentro. Es fundamental que, desde muy temprano, ese bebé pueda sentir que es tenido en cuenta, y que tiene capacidad de influir en su entorno, de generar una respuesta en su cuidador principal. Cuando esto no ocurre, se desarrolla lo que los psicólogos llamamos indefensión aprendida, un mecanismo de defensa que lleva a desconectar y protegerse de un entorno hostil o ausente. Por eso estamos en total desacuerdo con diversas técnicas conductistas que parten del abandono o la indiferencia para obtener cambios (aparentes) en el comportamiento infantil.

Daniel Siegel** establece cuatro efectos esenciales de la presencia del adulto en el cerebro, y posterior mundo psíquico y emocional, de niños y niñas: 1) Seguros: se sienten seguros y “libres de todo mal”; 2) Vistos: saben que nos importan y que les estamos viendo; 3) Consolados: tienen la vivencia de saberse acompañados en los momentos difíciles; 4) A salvo: basándose en todo lo anterior, y apoyándose en el adulto de referencia, confían en que el mundo es un lugar seguro y agradable.

Es decir, la experiencia repetida y continuada de tener un adulto (madre, padre, docente) disponible, atento y cálido, construye un conjunto de redes neuronales, o de esquemas mentales, que va a permitir que esa criatura camine por el mundo sintiéndose segura y querida, con confianza en si misma para lidiar con las complejidades que surjan, y con la capacidad de seguir sosteniendo relaciones significativas con otras personas. ¿No es eso lo que todo docente, madre o padre, anhelamos?

No hay ningún tipo de sustituto para nuestra presencia. No hay aplicaciones, actividades o aparatos que puedan hacer eso por nosotras. Lo mejor que podemos ofrecer somos nosotras mismas, con nuestras imperfecciones y vulnerabilidades, ¡no se trata de ser perfectas!. Para estar presentes sólo necesitamos ponernos a juego en ese encuentro y abrirnos a crecer como seres humanos.

Texto: Fernanda Bocco (psicóloga)

Imagen: Niki Boon

* En charla en directo con La Semilla Violeta.

** “El poder de la presencia”, Ed. Alba.

 



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